Inflación al 9,8%. Y ahora qué..?

Inflación al 9,8%. Y ahora qué..?

Cortita y al pie, como diría mi amigo…

La tasa de inflación se sitúa hoy en el 9,8%. Esto se llama tortazo «al estilo Will Smith», lo ves venir pero no haces nada para protegerte. Se trata de un máximo no registrado desde 1985. En la España de aquel año, la tasa de paro se situaba cerca del 22% (hoy está en el 13%) y el crecimiento de su PIB era notablemente inferior al actual tras la pandemia. Hay relación entre inflación y paro? Parece lógico pensar que cuanto más gente está trabajando, más ingresan las familias y por tanto más capacidad de gasto (confianza) tiene un país para demandar bienes y servicios. Esto hace obviamente aumentar (inflar) los precios. La inflación no siempre es mala. De hecho, una inflación controlada del 2%, por debajo del crecimiento de un país que es el objetivo que se fija el BCE, dinamiza la Economía (si yo sé que algo subirá de precio mañana, probablemente -si puedo- lo compraré hoy y así cada día, mes, año..). El descontrol viene cuando después de ahorrar por no poder gastar (2020) compramos como si no hubiera un mañana. Y compramos en condiciones de escasez de oferta que es el caldo de cultivo inflacionario (otro día hablaré de los PMI’s).

El encarecimiento de la vida se inicia normalmente con las materias primas, esencialmente la energía y aquí tenemos un gran problema. Los precios no sólo suben porque hay demanda -que la hay, y mucha- suben porque cuesta más producir. Es decir, no es por marginalidad de las empresas (aumentar sus beneficios), sino por repercutir el aumento de sus costes en el consumidor final (en algunos casos es una cuestión de supervivencia). Todo este «tinglado» de factores tienen su colofón en un Mercado Financiero «dopado» de estímulos al consumo, como los tipos de interés de depósito en terreno negativo. En definitiva, el dinero «nos quema» y -como Sociedad- algo no estamos haciendo bien.

Tenemos la debilidad de votar a los políticos con el corazón (identidad territorial, derechos sociales, etc…) y al tiempo exigirles que tomen medidas populares, a menudo paliativas, para solucionar -cómo no- a corto plazo, en un contexto económico cada vez más complejo donde entran en juego países con igual o diferente realidad.

Parece ser que la inflación ha venido para quedarse un tiempo. Es la temida inflación estructural. Mientras nos encontremos en situación de shock en la oferta, seguirá la espiral inflacionista: Gastaremos más, compraremos menos, ahorraremos nada. Es momento de replantearse –para el que quiera– el modelo de consumo dentro de la familia. Pensar que en momentos de incertidumbre geopolítica tener todo el dinero en cuenta corriente te va dar tranquilidad para pasar el «bache» es un error. Como dice mi colega y amigo Ricardo Vilà «100.000 euros de marzo de 2021, en marzo de 2022 tienen un valor para comprar de 90.200 euros.» Allá cada uno…

Termino, en tiempos de inflación el ahorro se hace vital. Cambiar la liquidez por activos financieros que en 5-10 años aumenten su valor (también favorecidos por la inflación), te va a proteger de una depreciación asegurada de tu dinero. En un escenario de inflación estructural del 5% (ya no del 10%), los 100.000€ del año pasado pueden convertirse en menos de 75.000€ como valor de compra en el 2026. Lo dicho, un tiro en el pie.

La siguiente derivada está en línea con las medida populares encaminadas a aplacar el problema de las pensiones en nuestro país. Hasta cuándo crees que es sostenible actualizar las pensiones al IPC anual? Es sostenible YA una subida de por ejemplo un 5% sin tirar de los recursos financieros que Europa nos «fía» con los Fondos Next Generation..? El emoji de «el grito» aquí vendría que ni pintado…

Si crees que necesitas ahorrar pero no sabes por dónde empezar, te aconsejo que lo hagas con estrategiaPregúntame cómo.

CC