Y el petróleo valió menos que nada..

Y el petróleo valió menos que nada..

Sin salirnos del contexto en el que nos encontramos pero en otro terreno de juego, la noticia económica de la semana ha sido que los futuros del petróleo cotizaron el martes a precios negativos. Los medios de comunicación, ávidos de noticias negativas derrochan calificativos como «descalabro» o «tambaleo» en un sector ya tocado por una guerra de precios entre los países productores.

Desde nuestro confinamiento, con al menos un mes sin llenar el depósito del coche, perdemos de vista que la petroleras siguen extrayendo y procesando crudo a razón de 30 millones de barriles de más al día. Dónde va el excedente? A los almacenes de crudo, incluidos los barcos que prácticamente no se mueven, tan sólo acumulan hasta los topes en sus bodegas.

Cualquiera de nosotros, ajeno a la problemática, pensaría en que lo «sensato» habría sido bajar la producción desde ya hace bastantes semanas, cuando el covid-19 se cruzó en nuestras vidas y en la Economía Mundial. Pero he aquí la gran cuestión que apunta mi amigo -y experto- José Manuel. Las instalaciones petrolíferas no actúan como un «mechero» que se enciende y se apaga con facilidad. Se trata de un sector industrial pesado en que la extracción, producción transporte y almacenamiento requiere de un complejo sistema de procesos e intermediarios cuyo último eslabón es el consumidor de carburantes y productos derivados del plástico. Son estos consumidores los que prácticamente en una semana y por fuerza mayor, dejaron de consumir.

A partir de aquí entra en escena el Mercado de Futuros pues por razones obvias el petróleo se negocia -y renegocia- al contado para entregarse en un día determinado en un lugar concreto del Mundo y una determinada cantidad (normalmente 1000 barriles de petróleo) en forma de contrato. Para el inversor de a pie, lo convencional es invertir en acciones o a través de fondos en las Compañías que procesan el crudo. Su cotización estará determinada por las previsiones de beneficios que estos gigantes empresariales puedan obtener en el corto plazo. Pero si uno quiere invertir directamente en materias primas como petróleo (commodities) lo debe hacer a través de fondos que invierten en dichos contratos de futuro como el United States Oil Fund (USO).

Lo ocurrido el martes pasado en el Mercado de futuros, fue que los ofertantes con los tanques llenos de crudo no encontraron «demandantes» o clientes dispuestos a comprar su petróleo y «recogerlo» en mayo. En pocas palabras, el Mercado se rompió. Estos ofertantes (normalmente intermediarios) durante un momento concreto que podría volver a repetirse el mes que viene, han «pagado» por vender el crudo almacenado debido a que la fecha de colocación vencía de forma inminente. Es lo que se conoce como Cost of Carry.

Además del déficit en la demanda que es evidente, los países productores han seguido produciendo en una demostración de no doblegarse a la lógica que el momento exige. Ni Rusia ni USA hacen caso a las propuestas de la OPEP para mantener un precio del petróleo «digno» entorno a los 40$. En definitiva, nadie les quita la oportunidad de tirarse un tiro en el pie…

Salvando las distancias y con el recuerdo de los tipos de interés negativos en el que nos encontramos, es como pagar por contratar un depósito bancario pues al Banco le cuesta dinero tener tu dinero en liquidez. Son consecuencias de la política acomodaticia de los Bancos Centrales, las hipotecas nos salen más baratas pero los depósitos más caros (o menos rentables).

Lo ocurrido este pasado martes, significa el «Apocalipsis» de la Economía Mundial? En mi modesta opinión, NO. Como ya dije en mi anterior post, somos por naturaleza vital, seres eficaces que aprovechan incluso el momento de mínima actividad para sacar provecho de la misma. «Cuando todo esto pase» como se dice popularmente, nos encontraremos un mundo diferente en algunas cosas y no tanto en otras. En lo segundo, seguiremos dependiendo económicamente del petróleo por lo que un precio «asequible» del mismo aliviará probablemente Economías como la nuestra pues necesita importar el oro negro. Que las rebajas en el precio del barril se repercutan proporcionalmente en el litro de combustible ya es aventurarse demasiado. Con un 60% de impuestos metidos en el litro de gasolina, lejos de bajar es probable que suban para contribuir a pagar la «factura covid» y alegando políticamente razones medioambientales.

En cualquiera de los escenarios, la conclusión pasa por la llamada a la calma. Una calma individual y también colectiva aunque algunos gobernantes no siempre lo pongan fácil. Llevamos dos meses viviendo situaciones sin precedentes pero la luz se ve al final del túnel. Es cierto, no es una luz muy clara, pero más clara al menos que el negro del petróleo.

CC