Aprovechar la situación o no. Reflexiones desde el Confinamiento (III)

Aprovechar la situación o no. Reflexiones desde el Confinamiento (III)

Terminamos la cuarta semana sin que todavía podamos hacer balance. No obstante, presos ya de la diosa Rutina, nos lanzamos a cualquier cotidianidad para dejar a nuestra memoria en buen lugar. Ese orgullo que nos impide quedarnos de brazos cruzados viendo la Vida discurrir aunque sea poco a poco. No es casual, define la RAE la vitalidad como «Actividad o eficacia de las facultades vitales» que dicho de otro modo, es la eficacia propia de estar vivos y esto -aun confinados- nos convierte en entes pensantes que aprovechan la oportunidad para hacer cosas (aunque sean crucigramas).

En el terreno financiero, este Covid-Crash se lleva mucho dinero de pequeños inversores que desgraciadamente pasará en pocos meses a los bolsillos de los grandes inversores que sí aprovecharán la oportunidad que la situación les brinda. Como diría Sinatra, «That’s life…«. Con esto no pretendo decir que sólo haya una forma «buena» de hacer las cosas. Lamentablemente en los próximos meses muchas familias, algunas con sus ahorros puestos en inversión a largo plazo, no van a poder aprovechar la situación que les brinda el Mercado y deberán retirar todo o parte de su dinero materializando las pérdidas.

Mi mensaje se dirige a quien no le dijeron que el camino de la inversión es -en algunos tramos- curvo y cuesta arriba. Que no se debe llevar exceso de equipaje y si alguna vez te pierden la maleta debes llevar en la bolsa de mano, una mudita o algo de dinero para la contingencia. La maleta casi siempre aparece el día siguiente, no es cierto?

Siguiendo el símil pero esta vez viajando en autobús. Qué pasa cuando vienen esas curvas y  a uno no le han prevenido? Que se apea en cuanto empieza a marearse. Un buen asesor de viajes te habría recomendado llevar Biodramina en esa bolsa de mano. Es una pena, compraste el billete a ese lugar deseado y ahora te has quedado a mitad camino, le has regalado el tíquet a otro que se ha subido en tu lugar y que probablemente pronto llegue a su destino; era el mismo que el tuyo, sólo que tú has decidido a partir de este momento hacerlo a pie. Y así vivimos, unos aprovechando y otros desaprovechando las oportunidades.

La amenaza viral no es tanto más grave por su transmisibilidad y pronóstico como por estar inmersos en la cultura de la inmediatez. Los apausos a las 20h ya no suenan tan fuertes desde que la curva parece que se aplana. Es así, como seres vitales y eficientes ahorramos energía porque pensamos que «ya hemos hecho suficiente para dar las gracias» y «es cuestión de tiempo». Ahora ya no nos interesa el debate del #confinamiento sino el de la #deshibernación. Aunque el tiempo en casa pase lentamente, no siempre somos conscientes de lo rápido que suceden los acontecimientos de la pandemia.

Es cierto que un factor que ha contribuido notablemente a la diseminación del coronavirus es la globalización: Personas que son capaces de desayunar en Wuhan, comer en Shangai, volar a Milán durante la noche y cenar al día siguiente en Madrid con directivos de una multinacional americana que a su vez tuvieron que salir el día siguiente a Nueva York a presentar sus resultados operativos.

También es cierto que de una forma u otra, Shanghai, Milán, Madrid o Nueva York -por citar algunas, han compartido en tiempo récord información científica para hacer frente al virus. Qué más da, dónde sugiera el brote, apareció y se transmitió en días. Y transcurridos unas semanas, el Mundo se ha detenido y piensa, mientras preparamos pasteles, qué día o semana podremos salir a dar abrazos y por qué no, trabajar como antes.

Mientras tanto las palomas, colonizan parques y jardines ajenas a lo que se les viene encima, ellas también aprovechan la situación.

CC